Amor patris

Joder, busco lo que la gente busca y tengo lo que la gente no tiene: dinero fácil y putas baratas, ¿sabes? Otros trabajan y yo robo los billetes de vuelta a la gente en el bus.

Es fácil. Lo ideal es tener un método, una técnica. Acaba siendo lo mismo siempre. Pero no puedes confiarte. Cualquiera se puede despertar y lo manda todo a la mierda. Cuando se duermen, paso por debajo de los asientos. Si es de noche, gateo por el pasillo, que es más fácil. Luego decido. Tranquilamente. Me tomo mi tiempo. Estudio la situación. ¿Entiendes? Estudio. No cojo a la gente que ronca, porque se despiertan en nada. Las viejas serían fáciles, pero suelen meter el billete en el bolso. Si hay críos, voy a por ellos. Dejan el billete por ahí tirado de cualquier manera y sólo tengo que cogerlo.

Pero todo esto tranquilamente. Sin estresarse. Es un trabajo tranquilo. Lo haces y te vas a casa. Tienes que irte preparando, eso sí. Miras a la gente. Quién sí, quién no. Quién se puede despertar, quien se va a dormir, quien te puede ver. Todo eso durante todo el viaje hasta que todo esté tranquilo. Preparación y estudio. Esa es la clave. Ya sabes de qué te hablo. Tú sabes de eso. Te dedicas a ello, en realidad, ¿no?

No te rías, que te arranco la cabeza, la baño en éter y me la esnifo. ¿Te crees que es tan fácil? ¿Qué es llegar y cogerlo? Pues no lo es, joder. Si te subes en un autobús un domingo por la tarde, todo el mundo vuelve. No hay billetes para robar y no te sacas un puto duro. Tienes que saber a donde van los pardillos y cuando. Yo soy el puto catedrático de los transportes. Eso es el estudio de verdad.

Y lo gracioso es que no me hallan pillado aún, los muy idiotas. Es la parte difícil, que no te pillen dentro del bus. No puedes echar a correr y no estoy tan enfermo como para secuestrarlo. No puedes esconderte, quedas como un gilipollas, claro. Es más, si te pillan, estás jodido. Mejor que no te pillen. A mí nunca me lo han hecho.

Pero, joder, que merece la pena. Me suelo sacar un pico curioso. Si consigo vendérselos a alguien, me puedo sacar veinte. A veces, me enrollo con los del bus y me dan dos euros por ello. Los muy cabrones pueden vender otra vez el billete. En fin, de todas maneras tampoco soy un puto experto. Suelo dárselos a otros para que los vendan ellos y yo voy a comisión. Así el trabajo es más fácil y nadie me pilla.

Y ahí es donde entras tú. Tú serás mi… ¿Cómo se dice? ¿Mi enlace? Sí, eso. Mi enlace. Trabajaremos juntos. Jejeje. Y algún día seré rico. Y tú también. Así que deja de contarme payasadas de universidades y estudios, hijo mío.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Cine y literatura. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s