Pintura del siglo XX: la scuola metafisica

PINTURA DEL SIGLO XX: LA SCUOLA METAFISICA

Se conoce por el nombre de Scuola metafisica a un movimiento artístico de principios del siglo XX integrado fundamentalmente por los pintores italianos Giorgio de Chirico, Alberto Savinio y Carlo Carrà.

Giorgio y Andrea de Chirico nacieron en Grecia (1888-1978 y 1891-1952), hijos de una familia italiana asentada en la Hélade con motivo del trabajo de su padre en la construcción del ferrocarril. Giorgio de Chirico estudió bellas artes en Atenas y posteriormente en Florencia y Múnich, donde fue fuertemente influenciado por el simbolismo de Böcklin y de Max Klinger. Su hermano, Andrea de Chirico, es mejor conocido por su seudónimo: Alberto Savinio y tiene una relevancia menor que Giorgio en el ámbito pictórico, siendo más sobresaliente en otros campos artísticos como la escritura. Carlo Carrà (1881-1966) no es encuadrado únicamente en este movimiento sino que se le considera como uno de las figuras predominantes del Futurismo italiano.

Las bases de este movimiento contrapuesto por algunos expertos al Novecento, no están claras. Las explicaciones que más pueden acercarse al verdadero sentido de estas obras están recogidas en varios escritos de Giorgio de Chirico (Sull’arte metafisica, Meditaciones de un pintor y Autobiografía) y en la obra de Carrà Pittura metafisica. El periodo de tiempo en el que discurre este estilo también es difuso; si bien se puede fechar el final en 1920, año en que Giorgio de Chirico y Carrà se separan como consecuencia de un enfrentamiento personal. El manifiesto escrito por los tres autores en 1919 llamado Nosotros, los metafísicos no puede considerarse el inicio, no sólo porque entonces daríamos al periodo una miserable vida de tan sólo unos meses, sino porque ya hay obras de este estilo años antes.

Escribe de Chirico en su manifiesto que “El terrible vacío descubierto [por Schopenhauer y Nietzsche] es la misma insensata y tranquila belleza de la materia”. Por sus escritos se conoce que estos dos filósofos, sobre todo Nietzsche, influyeron enormemente al pintor. El filósofo de la sospecha destruye el mundo de las ideas sumergiendo al hombre en el nihilismo, la no existencia de lo ideal, sólo de la materia.  A este vacío se refiere de Chirico, quien intenta plasmar este nihilismo entendiendo metafísica no como más allá de lo físico sino como lo que puede dar de sí lo únicamente físico.

La importancia de la pintura metafísica en el contexto de la historia del arte se debe a que representa uno de los más claros precursores del movimiento surrealista que posteriormente será desarrollado en todo el mundo.

OBRAS ESCOGIDAS

el enigma de la hora - giorgio de chirico (1911)

El enigma de la hora (De Chirico, 1911).

Este cuadro pertenece a la época florentina del autor, en la que los edificios de la ciudad toscana suponían para él un estímulo continuo a la hora de pintar. Pese a ser una obra temprana refleja el espíritu de la escuela metafísica: una sensación de soledad y ausencia de vida humana que el autor consigue mediante la representación de grandes construcciones, aspecto árido y personas difuminadas (cosificadas podría decirse). No sólo representa el vacío sino que sitúa un elemento totalmente cotidiano (un reloj) cuya presencia en este entorno deshumanizado es inquietante.

las musas inquietantes

Las musas inquietantes (De Chirico, 1916).

Es indicador de su paso por la ciudad de Ferrara la presencia en el fondo del paisaje del Castello Estense, monumento de la ciudad y residencia de la familia noble italiana de los Este, entre los que hubo numerosos mecenas. El edificio es famoso por haber albergado durante el Renacimiento una valiosa colección de pinturas perteneciente a los Este. De nuevo la presencia de la deshumanización: maniquíes sin rostro situados junto a objetos cotidianos, entre los cuales se observan una máscara roja y una vara, que son los atributos de Talía y Melpómene, musas de la comedia y de la tragedia. Se puede percibir en esta obra la presencia de elementos clásicos: Apolo al fondo y la estética de las musas.

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Héctor y Andrómaca (De Chirico, 1917).

Algunos han intentado ver en las figuras cosificadas de De Chirico la representación del mundo moderno, deshumanizado por la tecnología. No obstante, según el manifiesto metafísico no era esa su intención, sino más bien la de liberar a la realidad material del alma que hasta entonces gobernaba cualquier obra pictórica por medio de los rostros humanos.

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Plaza metafísica italiana (De Chirico, 1921).

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El gran metafísico (De Chirico, 1917).


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La anunciación (Alberto Savinio, 1932).

Como se verá en el siguiente cuadro, es muy típica la colocación de rostros animales a las figuras humanas en la pintura de Savinio. Desde el punto de vista de la interpretación de la obra pictórica, este hecho supone la ruptura total idea-materia. La cara y la cabeza, depositarios clásicos del alma humana, son sustituidos por cabezas animales, carentes de raciocinio y de ideas. Es la representación más explícita del nihilismo pictórico.

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Attente d’Egee (Alberto Savinio, 1930).

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Los castellanos (Alberto Savinio, 1928).

Este cuadro, también llamado Le tendre quatuor y que es un homenaje al pintor Rafael, remeda los maniquíes deshumanizados de su hermano con un elemento bastante inquietante y que es percibido como anómalo por el espectador. El autor no juega, como De Chirico, con entornos áridos con elementos materiales humanos desconcertantes (el reloj por ejemplo, es algo cotidiano, algo que es usado por los humanos y que certifica su presencia) sino que va más allá y representa un conjunto de maniquíes con un factor humano, la interacción (los maniquíes, objetos sin vida, parecen posar y tocarse, el elemento ya no es material sino que es la conducta entre los objetos).

musa metafisica

Musa metafísica (Carrà, 1917).

Comentados los De Chirico, las pinturas de Carrà correspondientes al periodo metafísico son del mismo estilo. Muestro aquí este por ser un claro representante del movimiento pero también es cierto que este autor tiene numerosas obras no metafísicas sino mas bien tributarias del estilo futurista del que se desgajó.

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